La Agencia Española de Protección de Datos realizó un apercibimiento a la propietaria y le exigió instalar carteles informativos y retirar un monitor de imágenes junto a la caja.
Agentes de la Guardia Civil del puesto de Culleredo se encontraron con hasta quince cámaras de vigilancia en el interior de un establecimiento propiedad de una ciudadana extranjera, donde las imágenes se grababan y almacenaban durante treinta días.
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