La presencia de cámaras de vigilancia se ha disparado hasta el punto de que ya son 18.284 las entidades que graban imágenes, un 92% más que en el 2007.
Nos ven. Aunque no queramos y mucho más de lo que intuimos. En comercios, en bancos, en garajes, en comunidades de vecinos, taxis, alrededores de edificios oficiales, mientras conducimos, en estaciones de autobuses y trenes… y cada vez más en los centros de trabajo. Es el ojo universal, el gran chivato que devora cada día más espacio público y privado bajo el argumento de la seguridad.
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