Cifrado y fragmentación como mecanismos de confidencialidad
Cifrado y fragmentación son dos técnicas para incrementar la confidencialidad de los datos almacenados en la nube, dificultando el acceso a los datos de carácter personal. En ningún caso, su aplicación supone que los datos pierden su naturaleza de datos personales y, por lo tanto, está sujeta a las garantías de del RGPD y su normativa de desarrollo.
El cifrado supone codificar la información utilizando una clave de forma que la información resulte ininteligible, a menos de que se disponga de dicha clave. Todo sistema de cifrado protege la información durante un tiempo limitado en función de los recursos empleados para romper el cifrado, la complejidad del algoritmo utilizado para cifrar y la fortaleza de la clave. La clave es el factor crítico para la protección de la información, ya que su revelación a terceros la compromete.
El cifrado de los datos de forma dinámica tiene un elevado coste computacional, que será mayor cuanto más eficaz sea. La fragmentación es un método alternativo utilizado para evitar dicha sobrecarga en los proveedores y supone dividir la información relativa a un mismo sujeto, que tomada como una unidad tiene sentido, en elementos lo suficientemente pequeños para que no sea inteligible, y almacenarlos físicamente de forma disjunta.
De esta forma, se pretende evitar que, si se compromete una de las localizaciones de almacenamiento de datos del proveedor, los datos de un sujeto queden desvelados. Por supuesto, el proveedor de servicios de cloud computing ha de guardar una relación entre todos los elementos y su distribución para poder reconstruir la información original cuando el usuario de los datos la reclame.