No se trata sólo de las redes sociales. Buscadores, descargas, foros, blogs, compras, Internet, en suma, ha revolucionado el derecho a la intimidad y la protección de datos.
La alarma social que ha generado la exposición de la vida privada en las redes sociales y sus consecuencias personales y laborales actualiza el debate sobre la colisión entre el derecho a la intimidad y la libertad de expresión e información que originaba la prensa. Internet hace viejas estas discusiones y fagocita los esquemas legales. Las autoridades de protección de datos redefinen sus competencias y objetivos ante un medio abierto, que deja rastro y genera negocio.
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