Una Eurocámara ya escaldada por las arbitrariedades de algunas medidas de control de acceso de los pasajeros a los aviones se alzó ayer vigorosamente contra un nuevo artilugio, avalado por la Comisión Europea, que desnuda a los pasajeros y permite ver, como si de una foto en negativo se tratara, si portan objetos prohibidos. El Ejecutivo comunitario alega que sólo se trata de un complemento que acelera los controles, pero los eurodiputados hablan de que se controla a los pasajeros como si fueran animales o que se atenta contra su dignidad y, quizá, contra su salud.
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