La compañía filial de Google en Australia ha sido hallada culpable de haber obtenido ilegalmente datos privados de ciudadanos al fotografiar calles y viviendas para su aplicación de mapas en Internet, pero quedó sin castigo.
Karen Curtis, la comisaria australiana de Privacidad, admitió que su organismo no puede imponer sanciones pero aceptará las disculpas de la empresa estadounidense, según la agencia AAP.
El buscador cometió un delito al tomar esa información de las redes inalámbricas domésticas sin consultar previamente con sus titulares.
Curtis pidió a Google que haga un asesoramiento sobre impacto de privacidad en cada actividad de recogida de datos desde la calle y que entregue una copia a su oficina, mientras la compañía anunció que colaborará con las autoridades locales.
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