Uno de los dulces placeres de la vida es viajar. Gracias a la creciente cantidad de vuelos a bajo coste, los viajes al extranjero ya no son un lujo reservado para los pocos privilegiados. Al mismo tiempo, sin embargo, hay un alarmante aumento en la demanda de datos personales de los turistas y no existe un marco legal transatlántico sobre el intercambio de datos personales. Aunque terceras partes como aerolíneas y operadores de aeropuertos tienen derecho.
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