Un código ético, código de conducta o código deontológico es un documento que recoge el conjunto de criterios, normas y valores que forman la ideología de la empresa y que son asumidos por el personal que trabaja en la misma. La dirección de la empresa los elige, define y establece para luego transmitirlos y garantizar su cumplimiento por el resto del personal. Estos códigos articulan los valores corporativos con las responsabilidades, obligaciones y objetivos éticos de una organización y de sus integrantes.
El contenido del Código Ético dependerá de las características de la entidad: extensión, sector de actividad, forma jurídica, etc. Se afirma que los mejores códigos son aquellos que describen la forma en que todos ya se comportan y que reflejan la cultura corporativa vigente: los peores aquellos que se limitan a enunciar principios que nadie sabe ni piensa cumplir. No obstante, hay algunas materias que son comunes a una amplia mayoría:
- Cumplimiento de la legalidad.
- Compromiso con los derechos humanos.
- Respeto a los derechos laborales.
- Conducta profesional íntegra.
- Protección del medio ambiente.
- Principios de no discriminación e igualdad de oportunidades.
- Derecho a la conciliación de la vida familiar y personal con la laboral.
- El Derecho a la intimidad y protección de datos.
- Derecho a la formación y al desarrollo profesional.
- Seguridad y salud en el trabajo.
- Régimen de incompatibilidad de actividades del personal.
- Calidad y excelencia en la producción y/o prestación de servicios.
- Actuación leal con la competencia.
- Transparencia fiscal y contable.
Es importante, además, indicar cómo se va a difundir y dar a conocer, quién tiene responsabilidad en su cumplimiento, cuándo va a ser actualizado, e incluso un sistema de sanciones si no se respeta.
