A pesar de las declaraciones de intenciones de las Agencias de Protección de Datos de diferentes países, lo cierto es que la privacidad y la red siguen reñidos. ¿La última víctima? La cadena hotelera Best Western y sus clientes. Y no ha sido un robo cualquiera, ha sido el robo más grande de la corta historia de internet: ocho millones de datos de usuarios en manos de la mafia rusa y navegando en busca de comprador en el mercado negro. ¿El precio? 3.500 millones de euros, tal y como recoge El Mundo.
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