Establece reglas y límites. Pon reglas y limites familiares atendiendo al sentido común y a la madurez del menor, que sean fáciles de cumplir, y que se conviertan en rutinas desde el primer momento. Por ejemplo, edades de acceso a Internet y al primer móvil, cuándo y por cuánto tiempo pueden estar conectados o jugar en línea, que tipo de aplicaciones y servicios pueden usar, restringir el uso del teléfono móvil durante las comidas.

Para facilitar su cumplimiento es una buena idea consensuar un pacto familiar que recoja las normas de uso de las nuevas tecnologías. Este pacto familiar deberá situarse en un lugar fácilmente visible, de forma que ayude a recodar los compromisos adquiridos.

Conoce y usa las herramientas de control parental. Estos programas permiten a los padres controlar ciertos aspectos de la vida digital de sus hijos. Por ejemplo, filtrar los contenidos a los que acceden, limitar el tiempo de uso, o monitorizar la actividad que realizan cuando están en línea. Están disponibles para ordenadores, tabletas e incluso
móviles y consolas.

No son soluciones 100% efectivas, pero a edades tempranas pueden resultar útiles como complemento a la educación digital, y a las normas y límites establecidos. Infórmate sobre las herramientas disponibles y como utilizarlas. ¡Hay soluciones gratuitas!

Prepara un entorno TIC ajustado a la madurez del menor. Para evitar sorpresas es conveniente preparar los entornos de trabajo del menor para que sean adecuados a su madurez. De manera que les sean sencillos de utilizar y resulten seguros, eliminando la posibilidad de exponerle a riesgos innecesarios (ej. contenidos inapropiados) o comprometer la seguridad del dispositivo, que en ocasiones es el que utilizan los padres para su uso personal.

Las medidas a contemplar pasan por utilizar cuentas de usuario específicas, utilizar buscadores y navegadores infantiles, así como las herramientas de control parental antes comentadas. ¡Aprende a preparar un entorno TIC adecuado para tu hijo!

Promueve el equilibrio en el uso de las TIC. El uso de las nuevas tecnologías no supondrá un problema si está controlado y equilibrado con el resto de actividades del menor, pero cómo padres debemos vigilar que no se haga un uso abusivo que pueda acabar generando una dependencia. Los juegos en línea y la atención permanente al móvil son dos de los principales problemas de adicción entre los jóvenes. Establecer reglas y límites claros sobre el uso de las tecnologías ayudará a su prevención.